PAREJA... CONTIGO O SIN TI???
Actualmente, la vida en pareja es la opción mayoritariamente escogida por las personas adultas.
A lo largo de las épocas, la vida en pareja ha ido sufriendo diferentes transformaciones, por ejemplo, no hace tantos años, la autonomía de la mujer era muy inferior a la del hombre. Actividades como viajar sola o sacar dinero de la cuenta de ahorros requerían la autorización o compañía del hombre.
A lo largo de una relación, las parejas crecen, se transforman, evolucionan y cambian. Es importante conocer cada etapa y saber identificarla correctamente para hacer frente a los posibles problemas que vayan surgiendo, resolverlos de una manera eficaz y sentir seguridad y tranquilidad ante los cambios emocionales y de relación que vayan apareciendo.
1- ENAMORAMIENTO
La primera de las etapas de una relación se produce cuando la pareja comienza su camino juntos. Es la etapa donde las miradas hablan por sí solas, las emociones son muy intensas, aparecen las "mariposas en el estómago" y sentimos el deseo, casi la necesidad, de estar el máximo tiempo posible junto a nuestra persona amada. Esta etapa, sin duda, está completamente impregnada por el deseo y la pasión, ya sea acompañado o no por actividad sexual.
La conexión, los intereses comunes, el entendimiento y la comprensión crean el clima perfecto en el que discusiones y conflictos no tienen cabida. La etapa es tan idílica que querríamos que durara eternamente.
2- CONOCIMIENTO
Pero necesariamente, el enamoramiento da paso a la segunda etapa, la del conocimiento. Empezamos a mostrarnos cómo somos realmente, sin miedo y con confianza. Entendemos que somos seres diferentes, con características individuales, con intereses propios y comenzamos a establecer tiempo más diferenciados para estar juntos y separados.
Los encuentros son más reales.
Pueden aparecer los primero conflictos, ya que empiezan a aparecer aspectos del otro que no nos gustan tanto o intereses u opiniones en las que no estamos de acuerdo.
3- CONVIVENCIA
Si, a pesar de las diferencias, conseguimos encontrar puntos en común, o simplemente somos capaces de aceptar que nuestra pareja no tiene que ser ni pensar igual que nosotros en todo, entonces llegaremos a la tercera etapa de la relación... la convivencia.
La elección de compartir un mismo espacio, gastos, reparto de tareas, entre otros aspectos, genera una sensación de seguridad, de confianza, de intimidad que hace que la relación se encuentre en un punto de estabilidad emocional, afectiva y comportamental.
Los encuentros sexuales pueden disminuir a causa de la rutina, las responsabilidades y las cargas. En este momento, el amor se expresa de una manera más afectiva, a través de detalles que nos hacen la vida más fácil, apoyo, respeto, empatía y sacrificio.
La resolución de los conflictos pasa por crear un clima de comunicación óptimo, establecer acuerdos, comprendiendo que no siempre se puede tener razón y que en muchos momentos tendremos que ceder en beneficio de nuestr@ compañer@ y negociar, siempre es aconsejable negociar. Una pareja es un@ compañe@ de vida, imponer sin tener en cuenta al otr@ no sirve para nada.
4- AUTOAFIRMACIÓN
En esta etapa volvemos a centrar nuestra atención en nosotros mismo. Después de un tiempo en el que nos hemos abandonado como seres individuales, renacemos y volvemos a sentir la necesidad de hacer cosas sin nuestra pareja, sacar más tiempo para nosotros y reafirmarnos como seres individuales.
Estas necesidades pueden traer consigo conflictos asociados, pues puede ocurrir que este momento no coincida en los dos miembros de la pareja de manera sincronizada, por lo que pueden aparecer las inseguridades, los celos, y la desconfianza. Hay que dejar claro que interesarse por uno mismo no significa que ya no me interese por mi pareja!!!
Para que estas "nuevas" necesidades no afecten a la relación la clave está en el uso de tiempo. Repartir este recurso tan valioso de manera equitativa en momentos en pareja y momentos sin pareja.
5- COLABORACIÓN
En este punto, el conocimiento de la pareja es profundo y aceptado. Ya sabemos qué nos gusta y qué no nos gusta de nuestra pareja y a pesar de ello lo aceptamos y continuamos. El respeto y el amor han permitido que hayamos crecido como pareja.
Es en esta etapa donde empezamos a plantearnos nuestros proyectos como pareja, como la decisión de ampliar la familia.
6- ADAPTACIÓN (o readaptación)
Esta última etapa de produce cuando l@s hij@s ya son mayores, se independizan, llega la jubilación, se producen enfermedades graves. Después de toda una vida juntos, llegamos a esta etapa.
Necesitamos reajustarnos, ya que se están produciendo nuevos cambios que modifican el orden "normal" de las cosas.
Nuestras cargas, responsabilidades y exigencias disminuyen y nuestro tiempo para nosotros mismo y para nuestra pareja aumentan.
Llegamos a un punto en el que la pareja se consolida o se rompe, ya que se pueden cuestionar nuestra escala de valores y nuestra implicación o deseo de continuar.
Como hemos visto, cada etapa nos aporta algo nuevo a la relación. Lo importante es saber adaptarse a los cambios como pareja y superar los obstáculos que aparecen a lo largo de nuestras vidas.
NO SOMOS SERES ESTÁTICOS, por lo que lo inamovible no tiene cabida.

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